viernes, 8 de agosto de 2008

ESPANTAPÁJAROS



Hay días
que no cabe en mí mi angustia
y soy ese espantapájaros
que por instinto resucita.

Rodéame a pesar
de mis manos de trapo,
que engendran caricias torcidas.
Quiéreme a pesar
de mi corazón de paja,
de mis cuencas vacías,
de mis lágrimas con vida.


A veces no cabe en mi mundo
mi cuerpo,
las inquietudes exigen su espacio,
acarrean su tiempo
en mochilas cargadas de malestar.

Solo quiéreme
diluida en el agua de tus mañanas
cayendo por tu barbilla,
en tus sábanas frías,
con el remedio
y el veneno bajo el brazo

12 comentarios:

TOROSALVAJE dijo...

Como entiendo a tu espantapájaros, creo que la mayor parte del años estoy como él.

Buen poema.

Besos.

Jesús Arroyo dijo...

Hola:

¿Sabes? Mira la foto, solo mira la foto, piensa en él y ahora... te vas a su campo, al que guarda.

¿No te resulta un ser fiel? Siempre esperando.

Besos y hasta la vuelta.

Vagalume dijo...

Espantando tu propia alma...

Poema de voz aguardientosa, precioso!!

Jorge Arce dijo...

!Que bueno lo que escribiste! Apenas estoy conociendo y aquí seguiré

Consciencia dijo...

En algun momento todos nos sentimos de esa manera. Muy bueno.

Javi dijo...

Amor sin medidas. Es el más sano.

Leyendo tus versos, despacio, deslizándome entre sus emociones (como siempre), me reconozco en el que dice "mi corazón de paja", pues siempre he creído que mi zorazón es de madera.

Besos.

Fernando Sarría dijo...

pedir amor es algo qeu no todos sabemos hacer...besos.

Jorge dijo...

Me ha gustado mucho el blog y como escribes.

Nos leemos...

Un abrazo desde el otro lado del mundo...!

Embruxo dijo...

todos necesitamos cariño,
todos temos o noso corazonciño.
non todos sabemos pedilo,
tampouco todos sabemos ofrecelo.
o do veneno pareceume moi triste.
unha aperta

siempreconhistorias dijo...

Qué bello, Mónica.
Qué tristemente conocido tener lágrimas con vida y mundos en los que no nos cabe el cuerpo.
Qué bueno saber que está el instinto resucitador.
Bellísimo, señorita.
Todo mi amor.

davidgl dijo...

Estoy con el comentario de Jesús Arroyo. De todos modos, lo bueno de sentirse así es que también eso se pasa. Muy bueno el poema. Un beso para ti y otro para el espantapájaros.

lanobil, dijo...

Cuando no sabes qué, el mundo se me agota en tu mirada.
Un saludo