lunes, 25 de agosto de 2008

PUERTA 1





Llama a mi puerta
con el paladar lleno de te quieros,
que pasen contigo
los silencios compartidos.
Remolca tus caderas y tu sombra
hasta el quicio,
al compás de tu lado izquierdo.
Trenza tus pasos sin máscaras,
tócame la sonrisa con tus manos pájaro.


Llama a mi puerta,
esperaré con la mirada puesta de quererte,
aullará la madera silenciosa
ocultado mis miedos tras su dorso,
soñándote en cada abrazo al viento
hasta que llegues.

12 comentarios:

Jesús Arroyo dijo...

Toc, toc, toc.

Hola:

Te comento desde mi silla de siempre, la de este escritorio pequeño pero lleno de almas como la tuya, como la de ellos. He vuelto de las vacaciones veraniegas. Un placer leerte.

Besos.

Vagalume dijo...

Poesía y tranquilidad que fluye... No siempre los sentimientos se viven "al galope".

Bonito.

El viento dijo...

Que alguien que se derrama como tú, se sorprenda gratamente, es un orgullo para mí...

Un placer tus poemas.

Un abrazo.

Oteaba Auer dijo...

Llama a mi puerta
con el paladar lleno de te quieros,
que pasen contigo
los silencios compartidos.
Que versos tan exquisitos, llenos de ahogada ansiedad, delicados.
Saludos

TOROSALVAJE dijo...

Excelente poema.

Un reclamo hermoso el de hoy.

Besos.

Lesan Mora dijo...

muy bello.
besos
lesan

Javi dijo...

¿Existen puertas así? ¿Puertas a las que llamar y saberse acogidos por tal torrente de emociones y sensaciones? Bueno es al menos soñarlas y abrirlas a diario.
¡Qué hermoso poema! ¡Cómo cala!

Bicos

Jorge Arce dijo...

"La mirada puesta de quererte"... la que espera todas las noches detrás de la puerta. La puerta que nunca se abre. Un abrazo

Consciencia dijo...

que bello tu poema, me encanto.

Jorge dijo...

Que sea su lado izquierdo
el que baile
al compás de tus caderas...

Un beso fuerte desde el otro lado del mundo...!

PD: Por la falta ortografica no pasa nada,es inevitable confundirse alguna vez ;) jeje

siempreconhistorias dijo...

Magnífico umbral el de esa puerta que al abrirse te desvela sonriente. Bellísimo poema, Mónica.
Un beso, Izaskun

Bolero dijo...

Precioso poema, esperamos muchas veces tras la puerta unas veces abrimos a quien no deberiamos otras por el contrario la dejamos cerrada
muakkkkkkkkkkkkkkk