lunes, 6 de octubre de 2008

...


Cerraste la puerta con tanta ternura
que deseé,
y todas las noches deseo
que vuelvas a dar un portazo,
me apuñales un “te odio”,
que tu mirada llene el aire de reproches

¿Sabes?
Ese recuerdo de ojos salpicados
me consume.
Ese te quiero terminal
no me deja cicatrizar,
cargo con él
como con una inquietud perenne

Ya es hora de volar…
¿Por qué no vuelves esta noche,
y juras no perdonarme?

14 comentarios:

TOROSALVAJE dijo...

La bondad puede ser un arma mortífera, verdad?

Besos.

Jesús Arroyo dijo...

Las cicatrices de amor... esas que curan y sangran...
Besos.

moderato_Dos_josef dijo...

El amor enloquece.. no hay duda. Un saludo!

siempreconhistorias dijo...

Difícil aceptar la dulzura, pero tú puedes.
Muy bonito, Mónica.
un beso
izaskun

D.Vila dijo...

Me gusta mucho tu última creación, está cargada de sentimiento y sobre todo lo que más me gustó es esa interrogación que introduces en medio del poema!! Sirve para marcar un antes y un después en la temática, así como, para mostrar un interlocutor oculto al que te diriges!! muy buena Moni...

Jorge dijo...

Sentir. Qué otra cosa mejor que esa!!!

poetaccidental dijo...

Tiene mucha fuerza este poema, Mónica. Vamos, que me ha encantado.

David

Jorge dijo...

Realmente bueno!(como siempre)

Besos desde el otro lado del mundo...!

Consciencia dijo...

Me gusta como escribes tan sencillo y a la vez directo. Cuidate.

Anónimo dijo...

encántame como escribes
pero este texto resulta
estremecedor
unha aperta

EMBRUXO

Javi dijo...

Esto es pasión y lo demás son cuentos para niños. Conqué desgarro puede llegar uno a amar...
Maravilloso, como siempre.

Besos.

Bolero dijo...

Pq los hay tan puñeteramente educados q son jodidamente asquerosos
uf lo q he soltado por dios

muakkkkkkkkkkk

Julio Obeso González dijo...

Entre dos aguas lo imaginado es un pez: Nada, sube, baja; siempre a la prudente distancia de los sueños. No hay nada más escurridizo que aquello que no podemos controlar. Aunque la realidad nos lo asegura, necesitamos oir las palabras, sentir el puñal para empezar a volar. Será entonces el recuerdo una piedra fija en el fondo con su calva de musgo,su tristeza congénita y la estática pose de lo que queda atrás.
Un poema que dice, dice mucho, Mónica. Un beso.
Julio

Jordi dijo...

poema bastante durillo -a mi entender- me gusta (de momento el que más)