viernes, 13 de marzo de 2009

El verbo ha de hacerse carne, el alma está sedienta





(Frangmentos Henry Miller - Trópico de Cáncer)


En cierto modo, la compresión de que no había nada que esperar, tuvo un efecto saludable para mí. Durante semanas, meses y años, toda mi vida de hecho había estado esperando que algo ocurriera, algún acontecimiento extrínseco que transformase mi vida. Y en aquel momento, inspirado por la absoluta desesperanza de todo, me sentí de pronto aliviado, sentí como si me hubieran quitado un gran peso de encima...



Nada de lo que había pasado entonces había bastado para destruírme, nada había quedado destruído salvo mis ilusiones. Yo estaba intacto, el mundo estaba intacto. Mañana podría ocurrir una revolución.



Me parecía que la gran calamidad ya se había manifestado, que no podía estar más autenticamente solo que en aquel preciso momento, y tomé la determinación de no aferrarme a nada, vivir como un animal, como un depredador, un pirata, un saqueador...


Si vivir es lo supremo, entonces viviré aún cuando deba volverme un caníbal. Hasta ahora he procurado salvar mi preciosa piel, he procurado preservar los pocos pedazos de carne que me cubren los huesos. ¡Esto se acabó! He llegado al límite de la resistencia, estoy de espaldas contra la pared y no puedo retrocer más.


Por lo que se refiere a la historia estoy muerto, espiritualmente estoy vivo, moralmente soy libre, el mundo que he abandonado es una casa de fieras. El amanecer rompe sobre un mundo nuevo, una jungla por la que vagan espirítus flacos y de garras afiladas.


6 comentarios:

siempreconhistorias dijo...

Se me crea tensión entre la foto y los fragmentos. ¿Habrá sido decisión?
Un beso
Izaskun

Sir Bran dijo...

Mucho que debatir, mucho en que pensar... desde luego que no dejas permanecer con acceso a la indiferencia. No me queda otra cosa que agradecerte el multiplicar de la filosofía que extiendes ante mí, sin perder de vista la elegancia de las palabras. Bicos.

moderato_Dos_josef dijo...

Un gran libro si señora o señorita. Un abrazo!

CONSCIENCIA dijo...

Entre los fragmentos que lei varias veces y la foto me quede en silencio. Gracias por compartir. Grande Miller.

MARTÍN RINCÓN HOEFKEN dijo...

Dos cosas... 1. Me gustó el relato, es verdad, crea tensión y es intenso. 2. Mónica, así se llamaba mi primer amor, jaja Era mi prima. En fin, no sé por qué te lo digo... Suerte!

Harold Diaz dijo...

Grande, grande, grandisimo.
Excelente.
Gracias por compartir.
¡Saludos!