
Como una Dorothy delirante
sin zapatos escarlatas,
sigo el camino
de minutos amarillos,
sacudiendo de mi cadera tornados,
explotando entre suelo y abismo.
Camino angustiada
como una funambulista torpe
al otro lado de una cuerda
partida por la mitad.
Irremediablemente caeré al vacío.
Respiro,
valorando tu mirada
como estrella polar.
Y se paraliza el aire,
no oscurece,
no hay luna, ni domingos,
no hay estrellas….
Mi brújula es un peso muerto
con su aguja quebrada.
sin zapatos escarlatas,
sigo el camino
de minutos amarillos,
sacudiendo de mi cadera tornados,
explotando entre suelo y abismo.
Camino angustiada
como una funambulista torpe
al otro lado de una cuerda
partida por la mitad.
Irremediablemente caeré al vacío.
Respiro,
valorando tu mirada
como estrella polar.
Y se paraliza el aire,
no oscurece,
no hay luna, ni domingos,
no hay estrellas….
Mi brújula es un peso muerto
con su aguja quebrada.
1 comentario:
Rodrigo Lira.
Me dejaron este poeta chileno en el blog. De momento, busca algo de él a ver qué te dice. El poema que me dejaron era ciertamente surrealista, arriesgado, sencillo, lleno de objetos de nuestra vida cotidiana, y como una fina ironía sobre nuestra dependencia de ellos...
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