
Llama a mi puerta
con el paladar lleno de te quieros,
que pasen contigo
los silencios compartidos.
Remolca tus caderas y tu sombra
hasta el quicio,
al compás de tu lado izquierdo.
Trenza tus pasos sin máscaras,
tócame la sonrisa con tus manos pájaro.
Llama a mi puerta,
esperaré con la mirada puesta de quererte,
aullará la madera silenciosa
ocultado mis miedos tras su dorso,
soñándote en cada abrazo al viento
hasta que llegues.
12 comentarios:
Toc, toc, toc.
Hola:
Te comento desde mi silla de siempre, la de este escritorio pequeño pero lleno de almas como la tuya, como la de ellos. He vuelto de las vacaciones veraniegas. Un placer leerte.
Besos.
Poesía y tranquilidad que fluye... No siempre los sentimientos se viven "al galope".
Bonito.
Que alguien que se derrama como tú, se sorprenda gratamente, es un orgullo para mí...
Un placer tus poemas.
Un abrazo.
Llama a mi puerta
con el paladar lleno de te quieros,
que pasen contigo
los silencios compartidos.
Que versos tan exquisitos, llenos de ahogada ansiedad, delicados.
Saludos
Excelente poema.
Un reclamo hermoso el de hoy.
Besos.
muy bello.
besos
lesan
¿Existen puertas así? ¿Puertas a las que llamar y saberse acogidos por tal torrente de emociones y sensaciones? Bueno es al menos soñarlas y abrirlas a diario.
¡Qué hermoso poema! ¡Cómo cala!
Bicos
"La mirada puesta de quererte"... la que espera todas las noches detrás de la puerta. La puerta que nunca se abre. Un abrazo
que bello tu poema, me encanto.
Que sea su lado izquierdo
el que baile
al compás de tus caderas...
Un beso fuerte desde el otro lado del mundo...!
PD: Por la falta ortografica no pasa nada,es inevitable confundirse alguna vez ;) jeje
Magnífico umbral el de esa puerta que al abrirse te desvela sonriente. Bellísimo poema, Mónica.
Un beso, Izaskun
Precioso poema, esperamos muchas veces tras la puerta unas veces abrimos a quien no deberiamos otras por el contrario la dejamos cerrada
muakkkkkkkkkkkkkkk
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