
Te congelo
para arrullarte entre ilusiones,
para vivir cuando te marches
para invocar tu imagen
en mis noches sin espejo.
Tu piel fría se protege,
sabes que vivir es llenarse
con tu esencia indemne
sabiendo lo que es dolor,
deseas volver para quedarte.
Con aspiraciones diurnas, la luna
va consumiendo la tarde,
finjo que te rescato
tu boca vuelve a nombrarme
el hielo cae sobre mi espalda
con un dolor refrescante.
4 comentarios:
Volveré a estos silencios, agradezco mucho tus palabras, en ese poema tan especial para mí.
Un abrazo..
pD Ultimamente ando algo alejada, pero espero retomar el ritmo blogero.
Hibernación del amor. No es mala idea, tomo nota ;)
Buena semana, Mónica, mis saludos en burbujas.
¿Qué puedo decir? Impresionante! Saludos desde Mérida Yucatán México.
Una virtud que podamos "congelar" con nuestros recuerdos...
Brillante M�nica!
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