
Pude verlo en su mirada,
un cadáver abrazado a la fatiga.
un cadáver abrazado a la fatiga.
Reclamaba la tierra
su tronco de ramas corruptas
pidiendo descanso.
Y él…
Y él…
Con su mochila cargada de derrota
vagaba sin cama de algodón
donde rendirse,
vagaba sin cama de algodón
donde rendirse,
acompañado por un viejo perro,
su boina y su violín
Era casi un hombre muerto
de barba mal crecida,
de sueños descompuestos
que soplaba vidrio
con una vieja manta y un cartón.
Era un cuerpo inerte
de harapos profundos,
perjuicios mal curados
perjuicios mal curados
que entre cielo y tierra
-y una mansión sin ventanas-
asesinaba su voluntad.
6 comentarios:
Pq nunca me respondes??
.Peor para el sol.
Pd: genial lo que escribes.
INCREIBLE LA FOTO... ¿es un mendigo? Me recuerda a uno de los tripulantes del Endurance en la expedición a la antartida de Shackleton nada mas ser rescatado. No se si has leído el libro o visto las fotos, pero te lo recomiendo: "atrapados en el hielo". Impactante. Un saludo
.... es muy sencillo llegar a eso, demasiado.
Genial la foto y el poema... saludos.
Interesante imagen: un mendigo soplando vidrio como metáfora de la bebida. Me gusta.
Lo he visto también, a través de tus letras. Genial poema, Mónica.
podria haberlo visto sin la foto..me encanta que emoieces con los ojos, es lo mas alucinante....
enhorabuena.
maria.
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