
Pude ver mi deseo brillante,
destellar en el fondo del charco.
En la esencia de sus tiernos ojos
mi aspiración.
Mis manos secas
suplicaban,
y se que estaban sedientas
porque al tocarlo
el agua desapareció
destellar en el fondo del charco.
En la esencia de sus tiernos ojos
mi aspiración.
Mis manos secas
suplicaban,
y se que estaban sedientas
porque al tocarlo
el agua desapareció
6 comentarios:
Buen poema.
Tus manos sedientas satisfechas y yo también al leerte.
Besos.
Pero eso fue en agua y el agua se evapora. De tu mente, nunca.
Besos.
... y el deseo se hizo verbo.
Has vuelto con emociones renovadas. Y yo encantado de dejarme embargar por ellas.
Un bico desde esta ciudad que nos acoge.
A veces los deseos son tan fuertes que evaporan nuestras propias ilusiones. Relájate un poco y vuelvelo a intentar. precioso poema! Un abrazo!
El fondo de los charcos, Mónica, increíble mundo. Gracias por tu poesía.
Un beso,
izaskun
Muy bueno el poema!
Que ganas tenía de volver a leerte...
Besos desde el otro lado del mundo..!
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