
Cerraste la puerta con tanta ternura
que deseé,
y todas las noches deseo
que vuelvas a dar un portazo,
me apuñales un “te odio”,
que tu mirada llene el aire de reproches
¿Sabes?
Ese recuerdo de ojos salpicados
me consume.
Ese te quiero terminal
no me deja cicatrizar,
cargo con él
como con una inquietud perenne
Ya es hora de volar…
¿Por qué no vuelves esta noche,
y juras no perdonarme?
que deseé,
y todas las noches deseo
que vuelvas a dar un portazo,
me apuñales un “te odio”,
que tu mirada llene el aire de reproches
¿Sabes?
Ese recuerdo de ojos salpicados
me consume.
Ese te quiero terminal
no me deja cicatrizar,
cargo con él
como con una inquietud perenne
Ya es hora de volar…
¿Por qué no vuelves esta noche,
y juras no perdonarme?
14 comentarios:
La bondad puede ser un arma mortífera, verdad?
Besos.
Las cicatrices de amor... esas que curan y sangran...
Besos.
El amor enloquece.. no hay duda. Un saludo!
Difícil aceptar la dulzura, pero tú puedes.
Muy bonito, Mónica.
un beso
izaskun
Me gusta mucho tu última creación, está cargada de sentimiento y sobre todo lo que más me gustó es esa interrogación que introduces en medio del poema!! Sirve para marcar un antes y un después en la temática, así como, para mostrar un interlocutor oculto al que te diriges!! muy buena Moni...
Sentir. Qué otra cosa mejor que esa!!!
Tiene mucha fuerza este poema, Mónica. Vamos, que me ha encantado.
David
Realmente bueno!(como siempre)
Besos desde el otro lado del mundo...!
Me gusta como escribes tan sencillo y a la vez directo. Cuidate.
encántame como escribes
pero este texto resulta
estremecedor
unha aperta
EMBRUXO
Esto es pasión y lo demás son cuentos para niños. Conqué desgarro puede llegar uno a amar...
Maravilloso, como siempre.
Besos.
Pq los hay tan puñeteramente educados q son jodidamente asquerosos
uf lo q he soltado por dios
muakkkkkkkkkkk
Entre dos aguas lo imaginado es un pez: Nada, sube, baja; siempre a la prudente distancia de los sueños. No hay nada más escurridizo que aquello que no podemos controlar. Aunque la realidad nos lo asegura, necesitamos oir las palabras, sentir el puñal para empezar a volar. Será entonces el recuerdo una piedra fija en el fondo con su calva de musgo,su tristeza congénita y la estática pose de lo que queda atrás.
Un poema que dice, dice mucho, Mónica. Un beso.
Julio
poema bastante durillo -a mi entender- me gusta (de momento el que más)
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