...

Desde tus ojos
intercambiando vientos,
tus selváticas manos
acarician la colina.
tiñendo valles amarillos
de invariable calma.
Entonces tu piel polvorienta
ya lo llamaba.
Por ser él una grieta como un abismo
se abre paso en tu tristeza,
modificando lunas.
Sus ojos arbóreos muertos en otoño
se renuevan
y vuelve a manar la sangre,
se despierta el animal
a la llamada.
Y río abajo
se perfila el mundo con sus aristas,
y él llega cayendo como el agua
intercambiando vientos,
tus selváticas manos
acarician la colina.
tiñendo valles amarillos
de invariable calma.
Entonces tu piel polvorienta
ya lo llamaba.
Por ser él una grieta como un abismo
se abre paso en tu tristeza,
modificando lunas.
Sus ojos arbóreos muertos en otoño
se renuevan
y vuelve a manar la sangre,
se despierta el animal
a la llamada.
Y río abajo
se perfila el mundo con sus aristas,
y él llega cayendo como el agua
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